“El control de los pensamientos”

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Existen pensamientos que son útiles y necesarios y otros que no lo son. A diario todas las personas tenemos miles de pensamientos que suceden automáticamente, sin darnos cuenta y sin tener que implicarnos conscientemente en el proceso, porque nuestro cerebro ya se encarga de eso.

Algunos de esos “pensamientos” son positivos y nos ayudan a avanzar, a programarnos, a tomar decisiones, y a experimentar vivencias positivas.

Otros en cambio generan malestar y nos causan preocupaciones, muchas veces innecesarias.

Entre los pensamientos negativos se encuentra el catastrofismo, la ansiedad anticipatoria, los miedos irracionales, los prejuicios, entre otros. Son causados por creencias arraigadas, o surgen como consecuencia de una vivencia negativa y se establecen de forma repetitiva en nuestra mente, perjudicando el diario devenir de nuestras vidas.

En otros casos tienen causas más profundas que deben analizarse, con ayuda profesional, en caso de ser muy necesario, como por ejemplo los pensamientos obsesivos compulsivos, que en grados extremos limitan a la persona y llegan también a afectar a su entorno familiar, por las consecuencias en el comportamiento inadecuado que estos pensamientos provocan.

¿Qué sucede al intentar evitar o borrar un pensamiento automático negativo ?

A los pensamientos negativos no hay que insistir en evitarlos o borrarlos, pues se refuerzan por la misma acción de la insistencia. Mientras más pensamos en eliminarlos más se fijan.

Por lo tanto lo adecuado es cambiarlos por pensamientos positivos, más realistas, (en caso de que ya la persona detecta cuando tiene esos pensamientos negativos), cambiar a actividades que permiten otro enfoque mental y aprender técnicas de reestructuración cognitiva.

Sin duda alguna, el hecho de “saber” que un pensamiento es sólo eso, ayuda a que persona se tranquilice, pues alivia el sentimiento de culpa de quien lo padece o experimenta.

Para partir es bueno el ejercicio práctico de distinguir que cosas merecen nuestra preocupación y hasta que punto podemos implicarnos.

Para concluir, expreso mi apoyo a todos aquellos que reconocen que el bienestar emocional merece ser dignificado en nuestras vidas.

Un saludo afectuoso,

Yolamny Rosa

23/Diciembre/2018